miércoles, 6 de septiembre de 2017

Tan cerca y tan lejos a la vez.

Ayer te vi. A lo lejos. Tan lejos como cuando me dijiste entre lineas el último adiós.

Pensaba que no iba a sentir nada al verte, pero no consigo sacarte de mi cabeza, o de mi corazón, qué se yo. 

Te vi con tus ganas locas de pasártelo bien, de sonreír, de disfrutar como siempre hacías. Pero te vi tan lejos de mi. Y de nosotros.

Vi tan lejos aquellos besos, palabras, susurros... nos vi tan lejos que duele. Pero más duele tu indiferencia. 

No sé que hacer contigo. Con tus recuerdos. Con estas ganas locas de que vuelvas. ¿Pero para qué? Y sobre todo por qué no consigo sacarte de mi. 

Has conseguido que no vuelva a ser la que era antes. Bueno, la que era cuando estaba contigo. Pero me gustaba tanto esa versión de mi misma que no sabes cuanto la echo de menos. Aunque no sé si me echo más de menos a mi, o a ti. 

Creo que siempre vas a estar en mi cabeza. Creo que no voy a ser capaz de olvidarme de ti, aunque tampoco sé si quiero. Eres mi talón de Aquiles en un cuerpo ajeno. 




miércoles, 12 de abril de 2017

He vuelto, y esta vez, para quedarme.

Si, después de más de un año he vuelto. 

He vuelto porque tengo la necesidad de sacarme todo lo que llevo dentro, de una forma u otra. Eso que poco a poco me está destrozando. 

He intentado darme un tiempo. Para conocerme, para apreciarme, para quererme. Aún sigo en ese tiempo. No he conseguido llegar a ser la persona que era antes de todo esto. Supongo que nunca lo conseguiré. Pero por lo menos, quiero acercarme.

Es increíble lo mucho que pueden cambiar las cosas de un año para otro. Y sobre todo, es increíble lo mucho que puedes llegar a cambiar sin darte cuenta. 

He vuelto porque quiero compartir con los demás mis sentimientos, mis emociones. Hacerlo de la manera que siempre me ha funcionado y de la mejor forma que sé. Quiero poder llegar a donde quiero, poco a poco, sin prisa pero sin pausa.

He vuelto para quedarme. Para ser lo que un día fui. Para no volverme a ir. Para dejarme llevar.

Me temo que el tiempo para mi se ha prolongado, lo necesito y lo deseo. Quiero centrarme en mi, en todo lo que me rodea.

Ahora es cuando más fuerte me siento. Ahora es cuando me apetece expresarme. 

Con mucho amor, Vero.

jueves, 9 de julio de 2015

Tenia que decirlo.

Siempre he sido de las personas que creían en el amor. Pero no solo en ese amor que nos vendían siempre desde pequeños, también en ese amor difícil, con baches y en el que debes superar tus miedos. 
A día de hoy no pienso que no exista, porque existe, pero pienso que no es bueno. A día de hoy os habéis cargado el amor y todo lo que significa (salvando las excepciones)
Joder que os empeñáis en querer mucho y no os dais cuenta de que se trata de querer bien. 
No puedo confiar en alguien que promete amor a una persona mientras ''conoce'' a veinte más. No puedo. No puedo confiar en alguien que promete mil cosas que ni siquiera siente.
Habéis convertido el amor es un sentimiento pasajero, en algo que decís sentir con veinte mil personas cuando en realidad no sois capaces de sentirlo con ninguna. Pero sobre todo, habéis hecho que las personas no confiemos en el amor por miedo a que nos mientan o a que nos vuelvan a hacer daño.

Por eso decidí estar sola y darme un tiempo para mi. Para que por lo menos el amor que tenga yo misma sea verdadero. 
Luego os quejáis de que nos cerramos, de que no confiamos, de que nos ponemos corazas. ¿Cómo no lo vamos a hacer? Si el amor se ha convertido en una mierda. Y solo nosotros tenemos el poder de cambiar esta visión. Porque mantengo que el amor es el mejor sentimiento que podemos tener los humanos. Y no sabemos cuidarlo.

Aún así, admiro a esas personas que SI saben cuidarlo, que luchan cada día por él y que hacen todo lo posible por mantenerlo vivo. Porque las hay. Pero yo, he tenido la mala suerte de todavía no encontrar a quien sepa mantenerlo vivo. 




viernes, 10 de abril de 2015

Carta número diecisiete.

He perdido ya la cuenta de todas las cartas que te he escrito a lo largo de mi vida, pero sigo sintiendo que no son suficientes. Dentro de mi todavía existen muchas cosas que decirte, pero no sé muy bien como. Quizás no encuentre las palabras adecuadas para explicar como me siento.

No necesito un día para acordarme de todo, te llevo conmigo día tras día, pero hoy es inevitable que te recuerde más que nunca. Ni te imaginas la rabia que me da tener que recordarte así, pero supongo que sera mejor eso que no hacerlo.

Cada día que pasa la herida se va haciendo un poco más grande y realmente no entiendo por qué, si se supone que el tiempo es la cura. Que ironía. El tiempo en vez de curarme me está matando poco a poco. Y lo peor es que no se detiene. Ni para mi ni para nadie.
Las cosas van bien. No puedo quejarme de las cosas que tengo, seria muy egoísta por mi parte. Como me encantaría que estuvieras aquí para poder disfrutarlas contigo. Estoy consiguiendo lo que quiero sabes, luchando por todos mis objetivos. Una vez me enseñaron que tenia que hacerlo y nunca me veras rindiendome. Y supongo ademas que tu eres el motor que me empuja a seguir, que tu eres ese motivo por el que me levanto todos los días y lucho por todo aquello que creo que merece la pena. Porque tu fuiste el mas luchador y yo quiero serlo de una forma u otra contigo. Y además, quiero luchar por todo aquello que tu no has podido, o mas bien que la vida no te ha dejado.
Estoy estancada. No me salen las palabras. Son tantas las que quieren salir que se amontonan en mi cabeza una tras otra que apenas se dejan respirar entre ellas. Amontonadas en la puerta queriendo salir las primeras, pero que al final, no sale ninguna.A veces me gustaría poder acordarme de ti por méritos propios. Poder acordarme de tu voz, de tus manías, de tus rarezas. Día a día me come la rabia de no poder hacerlo. de no poder ser capaz de tener un solo recuerdo en mi cabeza que sea solo mio. En realidad, si me condecedieran un deseo no tengo duda que seria verte. Uno, dos, tres minutos, me da igual, pero verte. Para sentirte, para olerte, para sentirme cerca de ti y poder tener esa sensación por una vez en mi vida. Y ser consciente de ello.

Me gustaria poder encontrar las palabras exactas para que entendieras un poco lo que siento por ti. Estoy tan orgullosa de ser tu hija. No te cambiaria por nada del mundo. Sin duda.

Eres la persona mas luchadora que he conocido en mi vida. Y ojalá que todo tu esfuerzo hubiera tenido la recompensa que tanto te merecias.

Que caprichoso el destino, que me arrebato un pedazo de mi cuando te fuiste. Que te llevo consigo en el momento que mas te necesitaba. Y luego me preguntan que si creo en él. ¿Cómo voy a creer en el que te llevó de mi lado? En todo caso tendria que desearle el odio eterno, pero seria darle demasiada importancia.

Escribir una carta a alguien que nunca la leerá me hace sentir un poco extraña. Pero quizás sea la única forma de aprender a vivir con esto. Algunos dicen que lo mejor es guardarselo todo, yo tambien lo pienso. Y seguramente sea uno de mis grandes fallos. Pero tambien que de vez en cuando tiene que salir, y que mejor dia que hoy para hacerlo. Para decirte lo mucho que te quiero, lo mucho que te adoro y lo mucho que me acuerdo de ti.

Esto simplemente es un mecanismo de defensa, para crearme una pared que me haga creer que soy un poco mas fuerte que ayer, pero un poco menos que mañana.

Me despido de ti, pero no por mucho tiempo. Hasta que te vuelva a ver en mis sueños y crea que todo esto no ha sucedido.

Papá, junto a mamá eres mi ejemplo a seguir. Gracias por haberme hecho asi, por haberme hecho de hierro y por haberme dado todo lo que un dia me diste.

Te adoro, Vero.

domingo, 5 de abril de 2015

A veces nos aferramos tanto a un clavo ardiendo
que no nos damos cuenta de que los que salimos
quemados somos nosotros.
Justo eso me pasó contigo.
Estaba tan enganchada a ti que no me daba cuenta
de todo lo que estaba a mi alrededor. El error
más grande no fuiste tú, al contrario, sigo pensando
qué suerte la mía por haber podido compartir
mi vida con alguien y haber aprendido tanto. El 
error fui yo. Fue creer que lo único que tenia
eres tu, y fue creer que mi felicidad se basaba
en ti. 

No me arrepiento de haberte conocido, ni me arrepiento
de haberte querido como nunca había querido a nadie.
De lo único que me arrepiento es de no haber pensado en mi.
De habértelo dado todo a ti y haberme dejado en un segundo
plano perdiendo después todo lo que te di.

Te llevaste contigo una parte de mi. Y al irte pensaba en mi, 
en como podía aguantar sin esa parte. Pero sabes que, te llevaste
la parte de mi que menos me gustaba. Esa que no hacia otra cosa
que pensar en ti. Y por eso te doy las gracias, por haberme dejado
la mejor parte de mi.

Por haberme enseñado a mostrarla para que ahora las personas
que de verdad lo merezcan la conozcan.

Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que me quitabas
mucho más de lo que me dabas. Tenia una venda en los
ojos que me impedían ver con claridad todo lo que
pasa por delante de ellos. Te fuiste y se fue. Y empece
a ver las cosas. 

Llámame tonta, porque lo he sido. Pero ahora esta tonta
ha encontrado la felicidad. Ni en ti, ni en nadie. En mi. Y creo 
que eso tiene mucho más valor que todo lo que tu me pudiste dar.

No tengo reproches, ni malas caras, ni malas palabras para ti.
Seria perder el tiempo en una persona que se fue sin despedirse.
Que valiente por tu parte ¿no?

Gracias por haberte ido, por dejarme volar, por dejar que me
diera cuenta de todo lo que tenia ahí fuera esperándome.
Gracias por tus palabras de odio y de rencor, me han hecho
más fuerte de lo que era. Y gracias por todos y cada uno
de los días que me has dado, por haberme dejado aprender que
es lo que no quería a mi lado. Y por suerte ya no está.

Va a ser cierto eso de que cuando una puerta se cierra otra se
abre.